23-may-2012
La recesión llevó las tasas de desempleo de los jóvenes a niveles récord y las tasas permanecen en niveles preocupantes. Tres de cada 10 adolescentes en Oregon que quisieran un puesto de trabajo no lo pueden encontrar. La participación de los adolescentes en la fuerza laboral alcanzó el punto más bajo registrado en 2008 y apenas ha mejorado. La tasa de desempleo entre los jóvenes de 20 a 24 años de edad es una vez y media la tasa de desempleo general y su participación está también cerca de mínimos históricos.
Todos los grupos de edad resultaron afectados en alguna medida por la recesión, pero los efectos sobre los trabajadores jóvenes podrían tener consecuencias a más largo plazo. Los problemas de mano de obra que enfrentan hoy los trabajadores más jóvenes pueden seguirlos en el futuro con menores ganancias durante su vida. El lograr que los trabajadores más jóvenes obtengan trabajo, y que adquieran la experiencia y los ingresos que proporcionan el primer empleo, es uno de los retos claves de mano de obra que enfrenta Oregon.
De manera similar a cómo las tasas de desempleo son siempre superiores para los trabajadores más jóvenes, las tasas de participación de fuerza laboral adolescente son siempre menores. De hecho, las tasas de participación más bajas entre los trabajadores adolescentes podrían estar amortiguando el nivel de participación general de la fuerza laboral.
Tener un trabajo a tiempo parcial o en verano solía ser una situación normal para muchos adolescentes. Las tasas de participación en la fuerza laboral de generaciones anteriores de adolescentes fueron en promedio de alrededor del 59 por ciento de la población de 1978 al 2000, mucho mayores de lo que son hoy. La caída de las tasas de participación no puede atribuirse enteramente a la reciente recesión. Las tasas de participación laboral de los adolescentes en Oregon y en toda la nación comenzaron a caer dramáticamente en 2001, pero nunca se recuperaron como lo habían hecho tras las recesiones pasadas - así que la participación de los adolescentes ya era baja cuando Oregon entró en la Gran Recesión. Hoy en día la mayoría de los adolescentes no está trabajando o ni siquiera busca un trabajo.
Una investigación a nivel nacional realizada por Christopher Smith de la Junta de la Reserva Federal publicada a finales de 2011 intenta explicar la disminución en el empleo de los jóvenes. Según Smith, la evidencia muestra que, "tanto la demanda de mano de obra adolescente como la oferta de mano de obra adolescente juegan un papel importante en la explicación de por qué cada vez menos adolescentes trabajan."
En Oregon, el empleo de jóvenes en verano cayó durante la Gran Recesión. En 2009 y 2010, las nuevas contrataciones en el tercer trimestre (verano) de jóvenes de 14 a 18 años sumaron menos de 30.000, mientras que las contrataciones de adolescentes en el tercer trimestre sumaron cerca de 50.000 de 2005 a 2007 (gráfico 3). Incluso ese nivel de contratación fue menor que en la década de 1990, por lo que una vez más la recesión aceleró una tendencia que ya estaba teniendo lugar en el mercado laboral adolescente.
No sólo ha caído el número de trabajadores adolescentes contratados durante la recesión, también cayó el porcentaje de nuevas contrataciones de jóvenes entre 14 y 18 años, apoyando la teoría de que más puestos de trabajo estaban pasando a trabajadores adultos. Catorce por ciento de todas las nuevas contrataciones en Oregon durante el verano de 2007 fueron adolescentes, lo cual es cerca del promedio histórico. En 2010, sólo el 11 por ciento de las contrataciones de verano eran adolescentes, el nivel más bajo registrado.
- Hay más tiempo para estudiar
- Hay más tiempo para actividades físicas como fútbol, derby en patines o montar patineta
- Hay más tiempo para hacer voluntariado y contribuir con la comunidad local
- Hay más tiempo para otras actividades que nos enriquecen como seres humanos, tales como las artes, la música, la religión o la política
Por otro lado, el no trabajar es una pérdida de oportunidad para ganar experiencia. Algunos de los inconvenientes de que menos adolescentes trabajen son:
- El trabajo ayuda a preparar a los adolescentes para la autosuficiencia más adelante en su vida
- El trabajo ofrece un desarrollo temprano de la ética laboral
- El trabajo ofrece la oportunidad de probar diferentes labores y situaciones laborales
- El trabajo les permite a los adolescentes tener ingresos que puedan guardar para necesidades futuras (universidad, comprar un automóvil, etc.).
Los trabajadores de mayor edad han sido reiterativos en las habilidades "ligeras" que aprendieron mientras trabajaban en ese primer empleo como adolescentes: trabajo en equipo, servicio al cliente, estar trabajando donde y cuando se debe estar. Las calificaciones ligeras sin duda seguirán siendo esenciales para la fuerza laboral del futuro y los jóvenes necesitan aprender estas habilidades hoy, ya sea en el trabajo o a través de otras actividades.
Dado que la disminución en el empleo de los jóvenes es causada por una menor necesidad de trabajadores adolescentes y no simplemente por decisiones voluntarias de la juventud de hoy, Smith señala que "es probablemente adecuado al menos estar algo preocupados por los niveles actuales de desempleo juvenil, especialmente para los segmentos de la población que no van a la universidad".
Al mismo tiempo, la importancia de la realización educacional ha aumentado con el tiempo. La competencia para entrar en las universidades, enfatizando en estudiantes integrales, puede impulsar a los jóvenes a ejercer actividades extracurriculares sin paga, pero que les ayudarán a entrar a la universidad.
Así que si la elección de no trabajar es perjudicial, probablemente depende de lo que los adolescentes estén haciendo con el tiempo que las generaciones anteriores pasaban trabajando. Dedicar demasiado tiempo a los videojuegos probablemente no sea útil para su posterior éxito en el trabajo. Pero si están estudiando más o haciendo otras cosas que incrementen sus posibilidades de ir a la universidad, esto los beneficiará en el futuro, ya que la educación formal es un paso cada vez más importante hacia mayores ingresos en la edad adulta.
Smith ha encontrado evidencias claras de que los adolescentes dedican más tiempo a actividades académicas que en el pasado, especialmente durante los meses de verano y especialmente entre las mujeres jóvenes. Esto puede deberse a requisitos de graduación más estrictos y al aumento de la competencia para ser aceptados en la universidad. Otra posible explicación es el aumento de los ingresos familiares por hijo. Con mayores ingresos familiares promedio y menos hijos por familia, puede ser que los adolescentes estén recibiendo suficientes "transferencias" de los padres para evitar el mercado laboral. Cuánto afectan las transferencias al empleo de los jóvenes es algo que requiere más investigación.
El récord en el nivel bajo de empleo entre los adolescentes podría ser una bendición disfrazada si estos dedican más tiempo a las actividades académicas, lo cual los llevará a mejores perspectivas de empleo en el futuro. Por desgracia, el grupo de recién graduados universitarios también se ha visto afectado por la recesión, lo que les deja menos oportunidades de trabajo y posiblemente menores ingresos durante sus vidas.
El estudio presenta otros hallazgos interesantes:
- Casi una cuarta parte de quienes se graduaron de la universidad entre 2006 y 2010 vivían con sus padres.
- Cuatro quintas partes estaban trabajando de alguna manera, pero sólo el 53 por ciento estaban trabajando a tiempo completo.
- Muchos - 30 por ciento - tenían trabajos que no estaban muy estrechamente relacionados o para nada relacionados con su formación académica.
- Más de una cuarta parte dijo que su primer trabajo fue "sólo un trabajo para subsistir" (en vez de una carrera o paso intermedio).
- Más de la mitad (56%) creen que su generación tendrá menos éxito financiero que la generación anterior.
El daño no se limita a menores ingresos mientras son jóvenes. De acuerdo con recientes investigaciones de la Oficina Nacional de Investigación Económica, el primer trabajo de un graduado impacta fuertemente sus perspectivas de empleo a largo plazo. Las malas condiciones del mercado laboral tienen efectos mayores y más persistentes en aquellos que acaban de graduarse y entrar en el mercado laboral, que en los trabajadores jóvenes que ya están trabajando.
Durante las recesiones, la calidad de los empleos disponibles se deteriora temporalmente. Poco a poco, los trabajadores encuentran nuevos puestos de trabajo de acuerdo a su calificación a medida que mejora de la economía y se disponga de más puestos de trabajo¿empleos que los graduados probablemente habrían obtenido inmediatamente si se hubieran graduado en una economía más fuerte.
Este proceso de reajuste es gradual y depende de la calificación. Los trabajadores con calificaciones más demandas serán reubicados más rápidamente. El tipo de educación universitaria de un recién graduado es importante durante una recesión. Es probable que aquellos que se especializaron en campos tales como ingeniería o química sean capaces de cerrar la brecha salarial más rápidamente.
Los efectos completos de la Gran Recesión en los recién graduados universitarios y otros trabajadores jóvenes se revelarán con los años, y el daño total infligido a las carreras profesionales de los trabajadores jóvenes actuales es algo que queda por verse. Hay algunos indicios de que las perspectivas de empleo para los recién graduados finalmente pueden estar mejorando. Sin embargo, las perspectivas de ingresos pueden tardar más en mejorar. A nivel nacional, los salarios promedio de los graduados universitarios siguieron disminuyendo en 2011, aún cuando los salarios aumentaron para la población en general.



